Sin Ítaca es una pieza que aborda algunas problemáticas sociales a partir del rompimiento involuntario de los vínculos fundamentales entre un sujeto y su territorio; ya sea por la vía del desplazamiento forzado, la marginación social o la muerte violenta. Podría decirse que la “identidad social, la “identidad personal” y la “identidad real” forman un trinomio indisoluble que hace del sujeto: un ciudadano, una persona y un ser vivo. Si uno de estos elementos se suprimiera entonces aparecería una falla incalculable.

El desarraigo de Ulises con Ítaca nos ha servido como pretexto para revisar algunas formas de relación de sujetos menos heroicos con su territorio. Así identificamos tres figuras: los apátridas, los desplazados y los desparecidos. En México, según las cifras oficiales, hay catorce millones de apátridas, más de doscientos ochenta mil desplazados internos por la violencia y alrededor de treinta mil desparecidos. Pendiente Teatro y Eduardo Bernal presentan un montaje museográfico en el que se narran tres historias distintas que se repiten tres veces mientras los escenarios se transforman.